Claroscuro #3. (2013)

¿Qué es una imagen parlante? Si se responde -apresuradamente- que Sidonie Csillag, existiría un esbozo de una respuesta que ha de ser mucho más compleja y amplia. Primero deberíamos pensar en las consecuencias que implica este devenir-imagen, devenir-voz sin ser palabra propia, en ese complejo entramado que interseca y sostiene una distancia aguda entre el espanto y el sexo. Esa tensión, tan propia de la “biografía” de Sidonie, entre su decir ocultado/censurado y el decir de aquellas o aquellos que hablan a través de su cuerpo textual. Aquí, como lo menciona la autora, estamos ante una biografía-mausoleo que permite hacer de la propia estatua pivote para el sostén de discursos que toman al cuerpo petrificado de Csillag de podio para su propia finalidad. Así, sostenida entre esa muerte que implica el autorrelato y el ímpetu de la revelación propia del secreto (su propio éxtasis), Sidonie goza, cae y en la caída mira al que mira, hace del que mira, mirado. Invita a pensar -ágilmente pero por segundo ordena sus lectores sobre la posición de su decir respecto a ella. Cabe preguntarnos, ¿Estamos escuchando a Sidonie o a lo que hicieron de su cuerpo? Csillag irrumpe y su biografía resuena y obliga a volvernos hacia nosotros mismos y preguntarnos sobre qué escucha estamos dando. ¿Escuchamos al sujeto o escuchamos lo que diversos discursos teóricos hicieron de sus restos?

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