María la Noche, Mundos transpuestos. Página Literal #3-4. (Costa Rica, 2005).

Hay libros que demoran en llegar a su origen (si es que tienen), que requieren de un viaje para poder arribar correctamente. Este fue el escenario, para llegar a Costa Rica, de la novela María la Noche de Anacristina Rossi. Se celebra con alegría dicho arribo que trae consigo una oportunidad de lectura, llevando en ese ojo atento un entrecruce entre dos masas continentales, entre ¨dos sexos¨, entre el deseo y el amor. ¿Qué mejor que la literatura para hacer de algunos de los temas psicoanalíticos puestas en escena? Hablar de la opacidad del sexo, de la incompletud, de la traducción, de los objetos (y su errática dicotomía masculina y femenina), del signo vagante y vivo, o del juego complejo de nombrar aquello que es innombrable.  Así la autora de este comentario, cual traductora advertida apuesta por hacer de ese adolecer, de esa imposibilidad y de la experiencia, un  diálogo entre dos praxis que constantemente se encuentran y desencuentran: la literatura y el psicoanálisis.

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